Liderar en la incertidumbre: cómo sostener espacios cuando no hay respuestas
Descripción de la pubUna reflexión sobre cómo liderar la incertidumbre desde la presencia, la comunicación honesta y la capacidad de sostener emocionalmente, cuando no hay claridad pero la humanidad es lo más importante.licación.
Teresa Carvi
7/7/20253 min leer


¿Y si el liderazgo no tuviera que ver con tener el control o todas las respuestas claras, sino con estar presente —de forma honesta, humana y completa— cuando todo es incierto?
La incertidumbre es uno de los lugares más incómodos en los que estar, especialmente dentro de una empresa, cuando el futuro de un proyecto o incluso de todo un equipo está en juego. Y, sin embargo, es precisamente ahí donde más se necesita el liderazgo real.
Durante estas últimas semanas he estado atravesando una situación compleja que me ha recordado hasta qué punto cada persona reacciona de forma distinta ante la inestabilidad. La relación de cada uno con la incertidumbre es única: algunas personas la viven desde el miedo a perder seguridad económica; otras desde la preocupación por la familia, la responsabilidad, el reconocimiento o el sentido de lo que hacen. No existe una fórmula única.
Pero algo se me ha hecho muy evidente: incluso cuando no tienes las respuestas —especialmente cuando no las tienes—, puedes seguir liderando.
Tres cosas que marcan la diferencia
Si estás en una posición de responsabilidad, incluso como mando intermedio sin capacidad real de decisión, sigues teniendo algo de enorme valor que ofrecer: presencia.
Y esa presencia puede tomar la forma de tres cosas:
Comunicación honesta
No falsas tranquilizaciones. No mensajes vacíos. Sino palabras reales, humanas y transparentes que reconozcan lo que se sabe, lo que no se sabe y lo que todavía puede suceder. Compartir dónde estamos —aunque no sepamos hacia dónde vamos— ayuda a que las personas se mantengan enraizadas.
Escucha activa
No solo de lo que se dice, sino también de lo que no se dice. De cómo habla el cuerpo, del tono, de los silencios. De lo que se susurra fuera de escena o se revela a través de los gestos. Escuchar de verdad significa ofrecer un espacio donde las personas puedan expresar todo, incluido el miedo, la rabia, la decepción o incluso sentimientos de rechazo o injusticia.
Sostén emocional
Solo a través de la comunicación y la escucha puedes empezar a sostener el espacio, tanto a nivel individual como colectivo. Sostener no significa arreglar las cosas. Significa estar lo suficientemente presente para que los demás se sientan lo suficientemente seguros como para procesar, expresar y, con el tiempo, reorientar su energía.
Liderar también implica sentir
Y aquí viene la verdad: yo también estaba afectada. Como líder de equipo, estaba sosteniendo a otros mientras sentía la falta de espacio para mí misma. Ese contraste se convirtió en un gran aprendizaje.
Me senté con la incomodidad, con la frustración, con el silencio. Me permití sentir lo que faltaba. Y eso me ayudó a ver que las herramientas que estaba ofreciendo —comunicación, escucha y presencia— eran exactamente las que yo también necesitaba. Quizá eso sea la integridad: ofrecer desde tu propia verdad vulnerable.
Porque cuando lideramos desde la integridad, no fingimos. No nos escondemos. Decimos: «No tengo todas las respuestas. Pero estoy aquí. Y te veo».
El resultado: humanidad compartida
Lo que surgió de ese espacio fue profundo.
Mi equipo empezó a abrirse. A hacer preguntas. A poner nombre a sus miedos. A compartir dudas. Y aunque no podía ofrecer certezas, sí podía ofrecer verdad, presencia y confianza mutua.
La incertidumbre no desapareció, pero dejó de crecer como un monstruo. Porque el verdadero monstruo es el silencio, el aislamiento y el secretismo.
Creo que este es el liderazgo al que estamos siendo llamados hoy. Uno que sostiene. Uno que permite que lo que necesita ser expresado se mueva, para poder transformarse. Incluso la rabia. Incluso el duelo. Incluso el miedo.
Y cuando permitimos que esa expresión ocurra, podemos empezar a hacer preguntas que redirijan esa energía. No hacia el colapso, sino hacia la creación. No hacia la desesperanza, sino hacia la posibilidad.
Eso es realmente el sostén emocional.
Eso es el liderazgo real.
No tener todas las respuestas, sino ser capaz de permanecer en medio de lo desconocido, con honestidad, con presencia y con otros.
Eso es lo que yo habría necesitado para mí.
Y eso es a lo que estoy comprometida a ofrecer.
